sábado, 26 de octubre de 2013

LA EXACERBADA MASCULINIDAD DEL FEMINISMO


Tengo la seguridad de que, siendo joven, clamaba porque se dictaran en España normas contra la marginación laboral de las mujeres (no conocía otros países, donde la situación era y es mucho más grave).
Hace muchos años que me curé de la juventud, y ha pasado tiempo suficiente para asistir y hasta sufrir lo que podría ser exactamente lo contrario.
No tengo nada que criticar a las lesbianas, puesto que yo soy sentimentalmente gay y jamás he fingido otra cosa. La cuestión es que me ha desconcertado siempre que abunden tanto las lesbianas en los movimientos feministas, o que tantas militantes de esa corriente parezcan tan masculinas. Hoy, con la perspectiva del tiempo, me doy cuenta de que muchos colectivos feministas no reclamaban, como afirmaban, la “IGUALDAD”, sino la revancha, la venganza.

Acabo de estar a punto de ser atropellado en un paso cebra, señalizado con el semáforo en verde, por un coche conducido por una joven. Soy un hombre mayor, pero practico mucho ejercicio y mi porte es casi juvenil. Tal vez sea que no parezco lo bastante viejo-torpe para merecer un mínimo de respeto. Porque no es la primera vez que me ocurre. Me pasa con demasiada frecuencia que me echan coches encima en los pasos de peatones (quizá solo para hacerme brincar, no exactamente con intención de atropellarme… aunque podría pasar) ¿Será casualidad que siempre hayan sido mujeres quienes hacían  esa barbaridad? ¿Harán las conductorAs lo mismo contra las viejecitAs?

Aunque parezca políticamente incorrecto, para ser realistas hoy la discriminación laboral se da exactamente al REVÉS. CONTRA LOS HOMBRES. En el ambiente laboral que yo conozco bien, el de la comunicación, es intolerable lo que pasa, sin que las leyes ni algún colectivo MASCULINISTA lo denuncie. Ya hace unos catorce años, trabajé en la redacción de un famoso programa de Antena 3; éramos sesenta y tantos en total, de los cuales menos de diez éramos hombres. Los demás, el ochenta y mucho por ciento, eran mujeres. Adivinen quién era el jefe de redacción que contrataba el personal: UNA MUJER. El caso no es el único. Pueden revisar la composición laboral por géneros de los programas dirigidos y presentado por famosas: Siempre les indignará comprobar que la inmensa mayoría de los integrantes son mujeres.

Contra esas normas enloquecida que algunas políticas se empeñan en imponer, las cuotas, mi opinión es que los avances laborales deben producirse expresamente por los méritos, no por el género sexual teórico que uno presente bajo los pantalones.

OTRA COSA ES COMPLETA ESTUPIDEZ
Y GANAS DE QUE LA CIVILIZACIÓN VUELVA A LAS CAVERNAS.

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